Sociedad Nacional de Agricultura, un futuro con historia

Indicadores Económicos
Dólar Observado: 625,55
Euro: 740,30
UF: 26.653,83
UTM: 46.786
ARROZ
Hoy: 174,6
Semana Anterior: 174,9 *$/Kg, referencia costo importación
MAÍZ
Hoy: 131,2
Semana Anterior: 135,0 *$/Kg, referencia costo importación
TRIGO
Hoy: 141,9
Semana Anterior: 143,5 *$/Kg, referencia costo importación

Columna del Presidente
Un Futuro con Historia


Me valgo de nuestro lema institucional para compartir con ustedes una reflexión que mira al futuro y sus grandes desafíos, teniendo muy en cuenta de dónde venimos y del largo camino recorrido en los fecundos 179 años de vida institucional. En lo personal, estoy poniendo término a 14 años de activo compromiso gremial en nuestra institución. Créanme que, cuando a un simple agricultor con vocación de servicio, se le abren las puertas de una institución nacida con la República, y se le permite el privilegio de participar en sus instancias directivas, se le carga en la espalda la pesada tradición histórica de la agricultura chilena, que bien asumida deviene en un enorme estímulo para desplegar todas las capacidades disponibles.

Nuestros agricultores desde temprano ocuparon el territorio y fueron extrayendo de la tierra los alimentos para nuestro pueblo. Esta titánica tarea cotidiana tuvo distintos grados de dificultad según fueron las orientaciones de los gobernantes a lo largo del tiempo, que determinaron, en general, un lento progreso en el primer siglo y medio de vida republicana, que termina con la fatídica Reforma Agraria, cuando se nos usa como chivos expiatorios de todos los males de la sociedad de su tiempo. Con la superación de los traumas del pasado y apoyados en la apertura comercial de Chile, los agricultores y un importante contingente de nuevos actores, asumen los nuevos desafíos en un ambiente de certeza jurídica, que permite evidenciar la gran reserva de iniciativa y vocación empresarial que desde un comienzo quedó en evidencia en esta fecunda etapa de nuestra historia reciente.

Hemos sido protagonistas de la construcción de un nuevo Chile, más integrado, inclusivo, capacitado y próspero, con clases medias que alcanzan a un 80% de la población, y con niveles de pobreza en descenso y en torno al 10%.

Aún esperan acceder a una vida digna más de un millón y medio de chilenos y acucian aquellas cinco mil familias que viven en la miseria.

Los empresarios, que ocupamos el privilegiado espacio de aquel 3% de ciudadanos que tienen su vida razonablemente bien resuelta, debemos renovar el compromiso humano y ético, que permita a la mayor brevedad sustraer de las garras de la indignidad a tantos compatriotas que no pueden seguir esperando, tal como nos lo recordara el Papa Juan Pablo II.

Este compromiso es indispensable para lograr restablecer la confianza ciudadana en nuestro rol en la sociedad y así proyectarnos con fuerza hacia el futuro como una sociedad que, en paz y concordia, acoge a todos sus hijos, brindándoles las oportunidades que cada quien requiere para cumplir con los sueños que lo motivan en la vida.

Estos últimos cuatro años nos debiesen enseñar que no basta con hacer producir la tierra, dar buen trabajo y cumplir con nuestras obligaciones previsionales y tributarias, sino también, debemos restablecer los vínculos con la sociedad que nos circunda, dando a conocer el sentido de lo que hacemos y por sobre todo, demostrando con hechos que Chile y su gente son parte central del compromiso que nos impulsa a diario, restableciendo la confianza y cercanía con la esquiva y ensimismada ciudadanía.

Ya hemos demostrado nuestra capacidad empresarial y de ello hablan nuestra gran inserción internacional, falta que nuestro pueblo nos aprecie y reconozca por nuestra cercanía y compromiso con sus aspiraciones humanas más esenciales.


Ver todas las Columnas